Illustrazione sacra con figure stilizzate di tre persone, una al centro e due ai lati, su sfondo dorato con simboli e scritte in francese e spagnolo, riquadro decorativo con dettagli geometrici e simboli religiosi.

LOS SUMERGIDOS

Supervivencia – Resiliencia
Catástrofe – Invisibilidad

En la imagen, tres figuras flotan en el agua. Aún no están muertas, pero la línea entre la vida y la aniquilación es tan delgada como un suspiro. Es una carta difícil, porque nace de dos raíces profundas: el pensamiento de Primo Levi, sobreviviente del Holocausto, que distingue a los “sumergidos” de los “salvados” en su libro homónimo, y la antigua bula Unam Sanctam Ecclesiam, emitida por el Papa Bonifacio VIII en 1302, documento en el que la Iglesia reclamaba el dominio del mundo basándose en relatos bíblicos, llegando a declarar que, como después del diluvio solo había sobrevivido la familia de Noé, y siendo Noé un patriarca bíblico, la tierra y sus habitantes pertenecían a la Iglesia. De esa pretensión, que la historia y la arqueología desmienten sin esfuerzo, han brotado narrativas que —incluso hoy— deciden quién cuenta y quién es olvidado.

Esta carta representa a los indeseados, a los invisibles, a quienes el mundo habría querido no volver a ver y que, sin embargo, siguen emergiendo. Son los no elegidos que resisten. Son la memoria que obstinadamente no se hunde. Existían pueblos antes del diluvio, y existían después, en todas partes. Existían voces, culturas, manos, rostros: y muchos han sido borrados de los relatos oficiales, pero no de la realidad. Los Sumergidos son todos aquellos que sobreviven sin reconocimiento, que existen aun cuando nunca se les concedió permiso para hacerlo.

Y esta es también la carta de los legados silenciosos: la memoria de quienes ya no están pero han dejado una huella en el mundo. Cada vez que la historia es reescrita por los dominantes, los Sumergidos nos recuerdan que existe una humanidad sumergida que pide ser recordada. A quienes permanecen en pie —los salvados— les corresponde la tarea de dar voz a quienes fueron empujados bajo la superficie del agua.

Por lo tanto, mi querida persona, si tu subconsciente ha elegido esta carta tal vez quiera decirte que:

Si la carta habla de ti – Luz
Llevas dentro una fuerza antigua, la fuerza de quien ha atravesado tormentas que nadie vio. Tu resiliencia no es solo resistencia: es memoria viva, es la huella de lo que has logrado superar.

Preguntas para ti
– ¿Qué parte de tu historia te permite seguir a flote cuando todo sube peligrosamente?
– ¿Dónde sientes que sobrevives a pesar de todo?
– ¿Qué hay en ti que se niega a ser borrado?

Si la carta habla de ti – Sombra
Puede que sientas que estás luchando por el derecho mismo a existir. A veces tu presencia parece un error que justificar, un esfuerzo silencioso y constante. Tal vez llevas dentro una condena antigua que no te pertenece.

Preguntas para ti
– ¿En qué momentos has tenido la sensación de no ser vista o de no tener voz?
– ¿Qué agua interior te está llegando a la garganta?
– ¿De qué catástrofe emocional aún no te has levantado del todo?

Si la carta habla del mundo – Luz
Hay verdades sumergidas que están emergiendo. La memoria colectiva se mueve, y aquello que fue reprimido vuelve a la superficie. Es un tiempo en el que lo silenciado puede, por fin, ser reconocido.

Preguntas para ti
– ¿Qué historias olvidadas están reapareciendo a tu alrededor?
– ¿Quién está sacando a la luz lo que había sido hundido?
– ¿Qué puedes recoger de estas memorias que regresan?

Si la carta habla del mundo – Sombra
Vivimos en un sistema que decide constantemente quién puede mantenerse a flote y quién debe desaparecer bajo la línea del agua. Los grandes relatos siguen seleccionando, condenando, redefiniendo el valor de las vidas.

Preguntas para ti
– ¿Quién está siendo vuelto invisible hoy, hasta casi desaparecer?
– ¿Dónde percibes una injusticia que sumerge existencias enteras?
– ¿A quién deseas devolver voz, dignidad, presencia?